
La vuelta a la rutina tras el verano llega con una preocupación añadida para muchas familias: el encarecimiento de la financiación. Una subida de los tipos de interés repercute especialmente en quienes tienen hipotecas a tipo variable y en quienes necesitan solicitar nuevos préstamos.
En una hipoteca de 150.000 euros a 25 años, una revisión al alza puede suponer alrededor de 73 euros más al mes, mientras que para deudas de 200.000 o 350.000 euros el incremento puede acercarse a los 100 y 173 euros mensuales, respectivamente, dependiendo de las condiciones del préstamo.
Esto significa menos dinero disponible para el consumo y mayor presión sobre la economía familiar. Además, quienes busquen financiación pueden encontrarse con préstamos más caros y con entidades que analicen con mayor detalle su nivel de endeudamiento y capacidad de pago.
El mercado inmobiliario también puede verse afectado. Una financiación más cara puede obligar a disponer de más ahorro para comprar una vivienda, buscar inmuebles de menor precio o retrasar la decisión de compra.
No obstante, las hipotecas a tipo fijo ofrecen mayor estabilidad, ya que las oscilaciones del Euríbor no modifican la cuota pactada.
Ante este escenario, revisar préstamos, controlar el nivel de endeudamiento y estudiar bien cualquier nueva financiación resulta especialmente importante.
Desde Aragón & Méndez, Abogados y Asesoría Empresarial, recomendamos analizar cada operación antes de asumir nuevas obligaciones financieras. Consúltenos.
