
La digitalización de la economía también ha llegado al dinero. El euro digital es uno de los proyectos más ambiciosos que está desarrollando la Unión Europea junto al Banco Central Europeo (BCE), aunque todavía genera numerosas dudas entre ciudadanos, autónomos y empresas. ¿Será obligatorio? ¿Sustituirá al dinero en efectivo? ¿Cuándo comenzará a utilizarse? En este artículo resolvemos las principales cuestiones y repasamos el estado actual del proyecto.
El euro digital será una forma electrónica de dinero emitida directamente por el Banco Central Europeo, con el mismo valor que los billetes y monedas en euros. Es importante destacar que no se trata de una criptomoneda, como Bitcoin, ni de un producto de inversión. Será dinero oficial, respaldado por el BCE, diseñado para facilitar los pagos electrónicos de forma segura en toda la zona euro.
Uno de los mensajes que las instituciones europeas han querido transmitir desde el inicio del proyecto es que el euro digital no sustituirá al efectivo, sino que lo complementará. Los ciudadanos podrán seguir utilizando monedas y billetes como hasta ahora, mientras que el euro digital ofrecerá una alternativa para realizar pagos electrónicos con mayores garantías y utilizando una infraestructura europea.
La iniciativa nace, en gran medida, para reforzar la autonomía financiera de la Unión Europea. En la actualidad, una gran parte de los pagos electrónicos que realizamos dependen de plataformas internacionales como Visa o Mastercard. El objetivo del euro digital es reducir esa dependencia, fortalecer la soberanía tecnológica europea y ofrecer un sistema de pagos impulsado desde las propias instituciones comunitarias. Además, también se busca aumentar la competencia en el sector y reducir los costes asociados a determinadas operaciones para consumidores y comercios.
Aunque el debate sobre el euro digital se ha intensificado durante los últimos meses, el proyecto lleva varios años en desarrollo. El Banco Central Europeo ha realizado estudios, consultas públicas y trabajos técnicos para analizar cómo debería funcionar esta nueva forma de dinero. En estos momentos, el proyecto continúa avanzando, pero todavía no está aprobado definitivamente ni existe una fecha cerrada para su implantación.
Un paso importante se produjo el 14 de julio de 2026, cuando la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo dio su respaldo al proyecto. Sin embargo, esta aprobación constituye únicamente una fase del procedimiento legislativo. Antes de que el euro digital pueda convertirse en una realidad, será necesario que el pleno del Parlamento Europeo apruebe la propuesta y posteriormente se negocie y acuerde la normativa definitiva con los Estados miembros de la Unión Europea.
Mientras tanto, el BCE continúa preparando la siguiente fase del proyecto. El calendario previsto contempla el inicio de un programa piloto durante el segundo semestre de 2027, que tendrá una duración aproximada de doce meses. Durante ese periodo se utilizará una versión beta del euro digital para comprobar el funcionamiento de la tecnología, la seguridad del sistema y los procedimientos operativos antes de una posible implantación definitiva. Conviene recordar que durante estas pruebas el euro digital todavía no tendrá curso legal.
España tendrá un papel destacado en esta fase piloto. El Banco Central Europeo ha seleccionado 36 proveedores de servicios de pago de distintos países de la zona euro para participar en las pruebas. Entre ellos figuran dos candidaturas españolas: la alianza formada por Cecabank, Abanca, Ibercaja, Unicaja, Bizum y Deloitte, así como Uinku Payments, perteneciente al grupo Sipay. Junto a ellas participarán importantes entidades financieras y empresas tecnológicas europeas como Deutsche Bank, UniCredit, Revolut Bank, Stripe, SumUp o Adyen, lo que permitirá evaluar el funcionamiento del sistema en distintos escenarios y modelos de negocio.
En cuanto a su utilización, el euro digital estará pensado para las operaciones cotidianas. Permitirá pagar en establecimientos físicos, realizar compras por Internet, enviar dinero entre particulares o efectuar pagos utilizando un teléfono móvil, una tarjeta u otros dispositivos compatibles. Una de las principales novedades es que determinadas operaciones podrán realizarse incluso sin conexión a Internet, acercando su funcionamiento al del dinero en efectivo. Además, podrá utilizarse en cualquier país de la zona euro sin costes adicionales para los usuarios.
Si el calendario previsto se mantiene, las pruebas piloto servirán para valorar la viabilidad del proyecto antes de una posible emisión oficial, que no se espera antes de 2029. En cualquier caso, esa fecha dependerá de que las pruebas sean satisfactorias y de que la legislación europea quede definitivamente aprobada.
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